Revista Iberoamericana de Derecho, Cultura y Ambiente

Revista Iberoamericana de Derecho, Cultura y Ambiente
RIDCA - Edición Nº8 - Derecho Ambiental

Mario Peña Chacón. Director

Diciembre de 2025

Una auténtica Heroína. Jane Goodall Pionera que redefinió nuestra relación con la naturaleza

Autor. Nancy Beatriz Roldán. Argentina

Por Nancy Beatriz Roldán[1]

Introducción
 

El 1 de octubre de 2025, el mundo de la ciencia y la conservación despidió a una de sus figuras más icónicas: la Dra. Jane Goodall (1934-2025). Su vida entera fue una extraordinaria aventura que comenzó con una fascinación infantil y la llevó a las selvas del Parque Nacional de Gombe Stream, Tanzania. A lo largo de las décadas, Goodall, sin la formación tradicional inicial, revolucionó la primatología al documentar que los chimpancés no sólo tienen personalidades únicas y complejas, sino que también fabrican y utilizan herramientas, un descubrimiento que obligó a la ciencia a redefinir la línea entre el ser humano y el resto del reino animal. Tras su histórica investigación de campo, su enfoque se amplió para abordar una crisis global: la destrucción del ambiente. A partir de la década de 1980, dedicó la segunda mitad de su vida a un activismo incansable, viajando por el mundo 300 días al año a través del Instituto Jane Goodall y el programa Roots & Shoots. Su legado no se limita a sus innovadores hallazgos científicos, sino que reside en su capacidad para inspirar a millones de personas a la acción, dejando un mensaje final de esperanza y la convicción de que cada individuo tiene el poder de marcar una diferencia positiva en el planeta.

Valerie Jane
 

Nacida con el nombre de Valerie Jane Morris Goodall, el 3 de abril de 1934 en Hampstead, Reino Unido, sus primeros años de vida fueron marcados por la Segunda Guerra Mundial debiendo mudarse junto a su familia a la casa de su abuela al sur de Inglaterra, padeciendo todo tipo de racionamientos.

Siendo muy pequeña comenzó a sentir una profunda conexión con la naturaleza y con todo lo que la rodeaba, curiosidad que su madre Margaret supo entender y potenciar. En esa época pocos soñaban y alcanzaban su sueño de ser científicos, para Jane fue un desafío ya que no contaba con medios para alcanzar su anhelo de poder viajar a África; era allí donde deseaba estudiar a los animales en estado salvaje.

Transcurrieron los años y cuando se graduó a los dieciocho, no tenía dinero para la Universidad, así que debió  encontrar trabajo y tomar un curso de secretaria al que consideraba muy aburrido. Su madre siempre le decía: -”si vas a hacer algo, hazlo bien”, sabias palabras de una madre que fue la piedra angular en la vida de Jane.

 

Un cuento de hadas, primer viaje a África

La oportunidad de Jane se presentó cuando un amigo la invitó a Kenia, a la granja familiar y durante esa visita escuchó sobre el doctor Louis Leakey, paleoantropólogo que se encontraba estudiando restos fósiles de los antepasados del humano actual. Recuerda Jane que en esa época (1957) no había aviones que hicieran esa ruta, entonces tuvo que llegar en barco, el Kenia Castle. El viaje demoró un mes ya que la guerra entre Inglaterra y Egipto mantuvo  cerrado el Canal de Suez; fue así que debieron rodear el continente hasta Ciudad del Cabo y subiendo nuevamente a lo largo de la costa de Mombasa. Por ese entonces el doctor Louis Leakey era el curador del Museo Coryndon (ahora Museo Nacional de Nairobi); y alguien le dijo a Jane que sí le interesaban los animales, debería conocer al doctor. Así que hizo una cita para verlo. Dos días antes de la reunión, la secretaria del doctor Leakey se había ido sorpresivamente y necesitaba un reemplazo. En palabras de Jane:-” creo que le impresionó lo mucho que sabía de animales africanos; había leído todo lo que podía sobre ellos”; y ya ves, ese aburrido curso de secretaria rindió frutos después de todo”. Jane fue invitada a acompañar a Leakey, a su esposa Mary y a Guillian, otra joven inglesa, a su excavación anual en la garganta de Olduvai, Tanzania, en búsqueda de restos humanos.

Cuando se acercaba el final de su estadía, el doctor Leakey comenzó a hablar sobre un  grupo de chimpancés que habitaban en los bosques del Lago Tanganika, en Tanzania, una zona muy remota y agreste. Leakey comentó que estaba buscando a alguien con amplitud de miradas, con pasión por el aprendizaje, que adorara a los animales y dotada de una paciencia inagotable.

Citando a Leakey, quien  pensaba que entender el comportamiento en estado salvaje de los “parientes” más cercanos, se podría arrojar luz sobre la evolución humana. Si bien los restos fósiles son la evidencia empírica más fiable, no es factible interpretar la conducta. Creía además el doctor Leakey que debía existir un antepasado común que vivió hace más de seis millones de años. Si los chimpancés modernos mostraban conductas similares a los humanos modernos, estas debieron estar presentes en algún antecesor común.

 

El legado de la investigación científica

Luego de arribar con su madre a Kigoma (el pueblo más cercano a Gombe), Bernard Vercourt, el Botánico del Museo Coryndon, aseveró que al dejarlas, no esperaba verlas nunca más con vida. Así comenzó el derrotero de Jane, con muchos momentos de decepción y desesperanza. Todos los días se levantaba antes del amanecer y trepaba las colinas de Gombe para avistar Chimpancés. La financiación no era muy holgada y los animales huían de Jane, pero era claro, para el doctor Leakey, que  las mujeres eran mejores investigadoras de campo, más pacientes y empáticas hacia los animales que estudiaban.

Jane permaneció firme en Gombe y logró poco a poco la confianza de los chimpancés, y a pesar de que no tenía conocimientos científicos, hizo un descubrimiento trascendental, observó cómo los chimpancés utilizaban herramientas para sacar termitas del termitero. Por aquellos años, la ciencia occidental creía que los únicos capaces de utilizar herramientas, eran  los humanos, característica que supuestamente nos diferenciaba del resto de los animales.

La relevancia de lo que descubrió Jane, cambió el campo de la Etología (estudio sobre el comportamiento animal), marcando un hito en la comprensión de la conducta de los chimpancés salvajes. No sólo redefinió este campo, sino que además se descubrió que los humanos compartimos el 98.6% del ADN, poseemos similitudes en el sistema inmune, en la composición sanguínea y en la anatomía del encéfalo.

 

Evolución: de investigadora a activista

En 1977 Jane crea el Instituto Jane Goodall, para la Investigación, Educación y Conservación de la Vida Salvaje, que motiva a cada persona a actuar en favor de la conservación, para habitar un mundo más justo y sostenible, respetando a todos los seres vivos.

En 1983, culminando con veinte años de su etapa científica, se publica “Los Chimpancés de Gombe, patrones de comportamiento”, marcando la consagración académica de Jane.

Luego en 1986 y como diría la propia Jane: -”Durante los primeros días en Gombe estaba en mi propio  mundo mágico, aprendiendo nuevas cosas”. Sin embargo todo cambió, fue en una conferencia donde se enteró de que los chimpancés estaban padeciendo el flagelo humano (matanzas de madres para apropiarse de las crías y venderlas a zoológicos, como mascotas, circos y experimentación médica, caza por su carne, etc.). También los sitios donde habitaban los chimpancés estaban desapareciendo por causa de la deforestación. La conferencia la puso en alerta sobre las amenazas y entendió que era hora de la acción, asociando que el futuro de los chimpancés dependía de las comunidades próximas:-”me dí cuenta de que si no podíamos ayudar a las personas a encontrar una forma de ganarse la vida sin destruir el entorno, no habría manera de salvar a los chimpancés”. Es así que surgió en Tanzania su Programa TACARE, que aborda programas de desarrollo comunitario, microcréditos, reforestación, que hoy se desarrolla en seis países africanos.

 

Actividad infatigable

La vida de Jane estuvo marcada por su compromiso hacia la conservación, con giras por todos los continentes, conferencias, entrevistas, publicaciones y filmaciones donde expresó sus razones para la “esperanza” frente a las problemáticas ambientales en el planeta. El Programa Roots and Shoots ( Raíces y Brotes) de educación ambiental global surgió de su infatigable tarea y compromiso por el bienestar planetario, apostando a brindar a niños y jóvenes y a la humanidad en general, las herramientas necesarias para contribuir a la defensa y preservación del ambiente y sus componentes.

Palabras finales

Muchas fueron las acciones de Jane y mucho se ha dicho sobre ella a lo largo de su vida como científica, como como activista, como humana, Jane dotada de un carisma inmenso y una capacidad de persuasión que surge de su talento de contadora de historias, nos revela hasta hoy, que sin Esperanza, no hay forma de hallar la luz en la oscuridad, como  lo dejó plasmado en su libro: El libro de la esperanza, una guía de Supervivencia en tiempos difíciles.

Jane sigue inspirando a millones de personas alrededor del planeta, fue Mensajera de la Paz de las Naciones Unidas y nominada al Premio Nobel de la Paz, haciendo un llamado urgente a nuestra responsabilidad como personas, frente a las debacles planetarias, catástrofes en su mayoría provocadas por nosotros: Los Seres Humanos: -” por eso debemos marcar la diferencia cada día con cada decisión y acción, debemos usar el don de nuestras vidas para hacer de este mundo, un lugar mejor”

BIBLIOGRAFÍA
 
  • https://janegoodall.org.ar/, recuperado, noviembre 2025
  • Goodall, J., & Abrams, D. (2022). El libro de la esperanza: Una guía de supervivencia para tiempos difíciles. Ediciones Paidós.

Citas

[1] Guía Nacional de Turismo y coordinadora de viajes Universidad Chapagnat, se desempeñó  como Guardaparque Áreas Naturales Protegidas Parque Provincial Aconcagua y Reserva Monumento Natural Puente del Inca, desde el 2013 hasta 2020. A final de ese año comenzó a prestar servicios en las Reservas Manzano Histórico y Manzano Portillo de Piuquenes. Diplomada en Derecho Antártico, Gestión y Logística Antártica Ambiental (UM – AIDCA)

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