Revista Iberoamericana de Derecho, Cultura y Ambiente

Revista Iberoamericana de Derecho, Cultura y Ambiente
RIDCA - Edición Nº8 - Geopolítica y Relaciones Internacionales

Carlos A. Vera Bordaberry Zalazar y Sergio Skobalsky. Directores

Diciembre de 2025

La India como equilibrio inestable: autonomía estratégica y la redefinición del orden en el indo pacífico

Autor. Oscar Armanelli. Argentina

Por Dr. Oscar Armanelli[1]

 

Abstract

Este trabajo tiene como objetivo analizar la compleja política exterior de la India, un «estado pivote» en el Indo-Pacífico, y cuestionar cómo su búsqueda incesante de la «autonomía estratégica» —evidenciada por su multi-alineamiento y las implicaciones de seguridad— impacta su rol de «estado de equilibrio» percibido por Estados Unidos.

Como método, se utiliza el «triángulo de fricción» como marco teórico, combinando el Realismo Estructural (Waltz) para el desafío militar, el Constructivismo (Wendt) para la identidad de «Líder del Sur Global», y la teoría de la Semiperiferia (Wallerstein) para las restricciones económicas estructurales.

Los resultados demuestran que el concepto Indo-Pacífico obliga a la India a reestructurar su disuasión nuclear ante dos frentes: el eje China-Pakistán y el riesgo de proliferación nuclear en el Golfo. La diplomacia multi-alineada es una estrategia de cobertura que busca maximizar el acceso a capital y tecnología, reflejando su condición de semiperiferia y su aspiración a ser un rule-maker.

Se concluye que esta autonomía reafirma el valor de la India para EE. UU. Al gestionar activamente los riesgos regionales y evitar una dependencia excesiva, la India se posiciona como una potencia esencial, cuya independencia es un activo valioso que aporta al equilibrio de poder en el Indo-Pacífico.

Palabras claves: India, Indo-Pacífico, Autonomía estratégica, Multi-alineamiento, estado pivote.

Abstract

This work aims to analyze the complex foreign policy of India, a «pivot state» in the Indo-Pacific, and to question how its incessant pursuit of «strategic autonomy»—evidenced by its multi-alignment and security implications—impacts its role as a «balancing state» perceived by the United States.

As a method, the «triangle of friction» is used as a theoretical framework, combining Structural Realism (Waltz) for the military challenge, Constructivism (Wendt) for the identity of «Global South Leader,» and the Semi-periphery theory (Wallerstein) for the structural economic constraints.

The results demonstrate that the Indo-Pacific concept forces India to restructure its nuclear deterrence on two fronts: the China-Pakistan axis and the risk of nuclear proliferation in the Gulf. Multi-aligned diplomacy is a hedging strategy that seeks to maximize access to capital and technology, reflecting its semi-periphery status and its aspiration to be a rule-maker.

It is concluded that this autonomy reaffirms India’s value to the U.S. By actively managing regional risks and avoiding excessive dependence, India positions itself as an essential power, whose independence is a valuable asset contributing to the balance of power in the Indo-Pacific.

 

Keywords: India, Indo-Pacific, Strategic autonomy, Multi-alignment, Pivot State.

Resumo

Este trabalho tem como objetivo analisar a complexa política externa da Índia, um «estado pivô» no Indo-Pacífico, e questionar como a sua busca incessante por «autonomia estratégica»—evidenciada pelo seu multi-alinhamento e implicações de segurança—impacta o seu papel como «estado de equilíbrio» percebido pelos Estados Unidos.

Como método, utiliza-se o «triângulo de fricção» como arcabouço teórico, combinando o Realismo Estrutural (Waltz) para o desafio militar, o Construtivismo (Wendt) para a identidade de «Líder do Sul Global», e a Teoria da Semiperiferia (Wallerstein) para as restrições econômicas estruturais.

Os resultados demonstram que o conceito Indo-Pacífico força a Índia a reestruturar a sua dissuasão nuclear em duas frentes: o eixo China-Paquistão e o risco de proliferação nuclear no Golfo. A diplomacia multi-alinhada é uma estratégia de cobertura (hedging) que visa maximizar o acesso a capital e tecnologia, refletindo o seu estatuto de semiperiferia e a sua aspiração a ser um rule-maker.

Conclui-se que esta autonomia reafirma o valor da Índia para os EUA. Ao gerir ativamente os riscos regionais e evitar a dependência excessiva, a Índia posiciona-se como uma potência essencial, cuja independência é um ativo valioso que contribui para o equilíbrio de poder no Indo-Pacífico.

Palavras-Chave: Índia, Indo-Pacífico, Autonomia Estratégica, Multi-alinhamento, Estado Pivô.

  1. Introducción: India un Estado pivote.

Siempre hemos considerado la geopolítica como el análisis de los factores tangibles e intangibles que posee un Estado que le permitan adoptar decisiones para su inserción y alcanzar la supervivencia en el sistema internacional

La concepción moderna de la geopolítica la define como una combinación de prácticas concretas y representaciones destinadas a transformar el contexto espacial, su medioambiente y la organización política de ese espacio. Se requiere sumar a las acciones que se emprenden representaciones y relatos que las expliquen y justifiquen y provean el apoyo social necesario para su materialización. Es decir, en términos contemporáneos, contar con el correspondiente soft power, o “poder blando”.

Este trabajo procura explorar brevemente algunas de las bases del muy rico y complejo pensamiento geopolítico indio, observando su evolución presente por vía de las líneas rectoras de su política exterior.

Pero para ello es necesario entender el contexto en el cual se desempeña la India y en el cual su política exterior debe velar por lograr la autonomía estratégica necesaria. No existe una definición clara de qué ámbitos quedan delimitados dentro de la autonomía estratégica, pero podemos enumerar algunos aspectos claves. En primer lugar, la seguridad y la defensa, donde puede buscar la opción del balancing (equilibrio de poder) o el bandwagoing (alineamiento con el ganador) como las dos estrategias posibles. En segundo lugar, la independencia tecnológica, en este ámbito, se preocupa por reducir la dependencia de proveedores tecnológicos y garantizar un mínimo control sobre tecnologías esenciales. En tercer lugar, la seguridad económica, entendida como la minimización de riesgos vinculados a la existencia de relaciones energéticas, industriales, comerciales y financieras con el resto del mundo y la protección de sus intereses.

En estas tres aristas de la autonomía estratégica India trata de pivotear en una región que se constituye en el núcleo de las decisiones geopolíticas actuales por parte de los principales actores del sistema internacional y donde cada uno de ellos tiene una visión particular sobre el papel que debería jugar India en este tablero.

Consideramos a un estado pivote (como India) a aquel que posee activos estratégicos militares, económicos o ideacionales que son codiciados por las grandes potencias. El estado pivote se encuentran atrapado en medio de esferas de influencia superpuestas de múltiples grandes potencias, medidas por asociaciones que consisten en lazos vinculantes (acuerdos militares y económicos y afinidades culturales) y relaciones que fluyen (comercio de armas y materias primas, y discurso). Un cambio en la asociación de un estado pivote tiene importantes repercusiones para la seguridad regional y global. (Sweijs et al. 2014: 1).

Llegado a este punto nos preguntamos ¿cuál es ese tablero? y aquí está el punto central para lograr la autonomía estratégica pretendida por India y donde su política exterior jugo un papel muy importante a definir el espacio geopolítico a fin a sus intereses vitales e inserto inteligentemente el nombre de Indo-Pacífico en lugar de referirse al Asía Pacífico.

Esta distinción no es meramente semántica sino conceptual y geopolítica; la relación entre el concepto del Indo-Pacífico (eminentemente marítimo y estratégico) y la seguridad nuclear de la India (tradicionalmente continental) es la clave para entender su política exterior y de defensa actual.

El concepto Indo-Pacífico obliga a la India a reestructurar su disuasión nuclear en función de dos amenazas vinculadas; por un lado, Pakistán y la otra Arabia Saudita, que desarrollamos a continuación.

a. Indo-Pacífico y Pakistán: la rivalidad nuclear en el océano

Para la India, Pakistán es la amenaza nuclear inmediata y existencial, pero a relacionarlo con el concepto Indo-Pacífico transforma esta rivalidad en un problema de seguridad marítima debido a la influencia de China, ello obliga a poner en valor que la disuasión nuclear de la India debe ser creíble contra dos adversarios: China (gran potencia) y Pakistán (rival regional). A ello le sumamos que la iniciativa china de la Franja y la Ruta (BRI), en particular el Corredor Económico China-Pakistán (CPEC), conecta China con el puerto pakistaní de Gwadar en el Mar Arábigo; esto significa que la expansión marítima china en el Indo-Pacífico (el locus del nuevo concepto) ahora se solapa con la rivalidad nuclear India-Pakistán. Además, China ha sido un aliado incondicional y un importante proveedor de material militar y asistencia económica para Pakistán, incluyendo importantes proyectos de infraestructura. En el sur de Asia y en la región del Océano Índico, China ha buscado activamente el apoyo de todos los vecinos de la India, incluyendo Afganistán y Myanmar.

Ello genera la vulnerabilidad india al tener la presencia china en el Océano Índico, usando puertos pakistaníes, obligando a la India a destinar más recursos navales y de inteligencia, lo que indirectamente consume recursos que de otro modo se destinarían a mejorar la capacidad de su tríada nuclear terrestre y aérea.

En consecuencia, India se vio obligada a replantear su política exterior (véase Gaens y Ruohomäki, 2017). Por lo tanto, a partir del mandato de Narendra Modi en 2014, India inició una ofensiva de poder blando, con el objetivo principal de mejorar las relaciones económicas y diplomáticas con sus vecinos inmediatos y lejanos. Estas iniciativas económicas se han visto reforzadas por consideraciones de seguridad estratégica. En noviembre de 2014, durante su intervención en la cumbre de la ASEAN, Narendra Modi anunció el establecimiento de la política “Actuar hacia el Este”. Esta política sustituyó a la anterior política de “Mirar hacia el Este”, que subrayaba la necesidad de orientarse hacia la región situada al este de India. (Gaens, 2025:127), pero también “Mirar al Oeste o Conectar Asia Central”, y con otras grandes potencias tanto a nivel bilateral como a través de alianzas multilaterales como la del BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica). (Bekkevold y Kalyanaraman, 2021:4).

Para contrarrestar la creciente influencia de China, India ha adoptado una postura más proactiva para equilibrar la balanza frente a Pekín. Comenzando a intervenir en el Estrecho de Malaca y el Mar de China Meridional, zonas que, por el contrario, China considera parte de su esfera de influencia. En consecuencia, India parece haberse consolidado como un aliado natural de Estados Unidos y de la posición de Occidente en el equilibrio de poder del Indo-Pacífico. Por otro lado, para Occidente, India, al ser el único país de Asia comparable a China en tamaño y demografía, es clave para contrarrestar a China. India también es un socio comercial atractivo, dado el crecimiento sostenido de su economía en la última década. (Gaens, 2025:128).

Para ser un actor creíble en el Indo-Pacífico (como potencia naval), la India debe garantizar la capacidad de la segunda represalia nuclear (la capacidad de responder incluso después de un primer ataque). La mejor forma de garantizar esta capacidad de supervivencia es a través de submarinos de misiles balísticos de propulsión nuclear (SSBN), completando su tríada nuclear. En conclusión, la estrategia Indo-Pacífico, exige superioridad naval en el Índico para proyectar influencia hacia el Pacífico, intensifica la necesidad de la India de desplegar y proteger su ala marítima de la disuasión nuclear frente a China y, por extensión, frente a Pakistán.

b. Indo-Pacífico y Arabia Saudita: geoeconomía y proliferación

El concepto Indo-Pacífico se extiende hacia el Oeste para incluir el Golfo Pérsico y Arabia Saudita. La India utiliza este marco para atraer a Arabia Saudita a su esfera económica y contrarrestar la influencia china. Para ello materializa el Corredor Económico India-Oriente Medio-Europa (IMEC), como un contrapeso estratégico para lograr un anclaje económico. Anunciado en el G20 de 2023, es la herramienta de la India y Occidente para integrar a Arabia Saudita en una ruta comercial que comienza en la India.

Pero este corredor también lleva un objetivo de seguridad implícito, dado que ancla a Arabia Saudita y a otros países árabes a la India y a Occidente, lo que crea una dependencia económica y una alianza de seguridad implícita. Esto reduce la posibilidad de que estos países se inclinen totalmente hacia China o que desestabilicen el Mar Arábigo, que es la puerta de entrada occidental del Indo-Pacífico.
El mayor riesgo para la India es la posibilidad de proliferación nuclear en el Golfo, que se vincularía a Pakistán; ambiciones saudíes han expresado un firme deseo de desarrollar un programa de energía nuclear civil, aunque con potencial militar (sujeto a la cláusula de opción).

Históricamente, se ha especulado que Arabia Saudita financió partes del programa nuclear de Pakistán y podría tener una opción para adquirir ojivas en caso de emergencia, ello implicaría un cambio en el equilibrio de poder en el Mar Arábigo y forzaría a la India a garantizar la estabilidad de sus rutas marítimas críticas en el Mar Arábigo (ruta IMEC) por un lado, y por el otro a mantener relaciones diplomáticas estrechas con Riad y Abu Dabi para asegurar que sus programas nucleares sigan siendo pacíficos y bajo salvaguardias internacionales.

Resumiendo, los dos puntos previamente desarrollados, el Indo-Pacífico no es sólo un marco de seguridad convencional (barcos y alianzas); es el telón de fondo para la estrategia de disuasión nuclear ampliada de la India y obliga a Nueva Delhi a gestionar simultáneamente la rivalidad nuclear terrestre con Pakistán y China, y el riesgo de proliferación nuclear en el Golfo (vinculado a Arabia Saudita), mientras proyecta su poder como el líder democrático del Sur Global.

No obstante, no existe una posición definida que se entiende por el espacio geopolítico del Indo-Pacífico, existiendo distintas posturas; para la concepción india del Índico es amplia y va de la costa este de África hasta el oeste y el sur del Pacífico, e incluye algunas porciones de Oriente Medio y en ocasiones la costa del extremo oriente ruso. Frente a la visión de EE. UU., Australia y Japón que el Índico acaba en la India. Así, por ejemplo, el Mando de EE. UU. para el Indo-pacífico (el US Indo-Pacific Command o INDOPACOM) abarca hasta la costa occidental india, mientras que otras secciones del océano quedan cubiertas por el Mando Central (CENTCOM) y el Mando para África (AFRICOM), ello afirma que mapas y concepciones diferentes suelen generar percepciones y políticas distintas. (de Pedro, 2022:204).
El Indo-Pacífico se puede entender por su alcance, el cual varía ligeramente según la potencia que lo promueva (EE. UU., India, Japón, Australia, etc.), así podemos arribar a tres acepciones. La primera como un núcleo geográfico, es decir una región que se extiende desde la costa oriental de África (incluyendo el Cuerno de África, y países como Kenia y Sudáfrica), a través de todo el Océano Índico (incluyendo el Golfo Pérsico y el Estrecho de Malaca), hasta el Pacífico Occidental (incluyendo el Mar de China Meridional y Oriental, y el Sudeste Asiático).

La segunda como una unidad marítima donde el concepto enfatiza la conectividad marítima (rutas de comercio, energía y comunicación) entre las dos cuencas oceánicas, reconociendo que la seguridad y la prosperidad en un océano dependen del otro.

Y la tercera como el pivote del Sudeste Asiático, donde los países de la ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático), como Indonesia, Malasia y Singapur, son cruciales, ya que se encuentran en el punto de unión física de ambos océanos.

Esta postura nos lleva a preguntarnos el siguiente problema de investigación: ¿Cómo afecta la política exterior de «autonomía estratégica» de la India -evidenciada por su participación en eventos liderados por China y las implicaciones de seguridad generadas por el nuevo paraguas nuclear entre Pakistán y Arabia Saudita- a su posición como «estado de equilibrio» regional percibido por Estados Unidos?
Para dar respuesta a esta pregunta analizaremos las acciones de la política exterior de India, para lo cual realizaremos una investigación cualitativa mediante el análisis de discursos, relatos, acciones que se plasman en la política exterior que se constituirá como la variable independiente de tres variables dependientes que lo constituye tres ámbitos: defensa; geopolítica y económica.

Para ello estructuraremos el trabajo de la siguiente forma, una primera parte referida al contexto que rodea a India, para entender las tensiones presentes en el terreno, luego las percepciones de los principales actores sobre India que tienen incidencia en la región y finalmente el análisis de las tres variables dependientes defensa, geopolítica y economía) para dar respuesta al problema de investigación.

2. Marco teórico: El triángulo de fricción en la política exterior India: desafíos militares (Waltz), identidad global (Wendt) y restricciones de la semiperiferia (Wallerstein).

Construiremos el marco teórico sobre la base de las tres variables a analizar para tener un apalancamiento de distintas teorías que sustente nuestro análisis sobre la autonomía estratégica de la India. Para ello debemos tener presente que India enfrenta tres desafíos a nuestro entender: disputas territoriales con potencias nucleares, dependencia económica de energía y finalmente el desafío geopolítico como un estado de equilibrio en el Indo-Pacífico.

Para ello proponemos abordar el marco teórico y la interrelación de las siguientes teorías; primero con el realismo estructural de Kenneth Waltz, para comprender el desafío militar, dado que proporciona la lente para analizar la dimensión de seguridad del problema en un sistema internacional que es anárquico, y los estados actúan para maximizar su seguridad. La distribución de capacidades (poder) es la variable explicativa principal de la política exterior, que nos ayudara a explicar el comportamiento de hard power (disuasión nuclear y balancing contra China).

Posteriormente utilizaremos a tres autores constructivistas Wendt (1999), Acharya (2014) y Hall (2016); para entender el desafío geopolítico. La obra de Wendt para fundamentar que las estructuras de la política internacional son sociales y que la identidad de un estado se construye a través de la interacción y la internalización de normas y determinar cómo se construye la identidad de “líder del Sur Global” y la norma de “autonomía estratégica” para legitimar sus acciones, para explicar el discurso por que la India actúa como lo hace ente EE.UU. y China.

La obra de Acharya es útil para contextualizar la identidad de la India como una potencia híbrida o en ascenso que moldea, más que simplemente se adapta, al orden multipolar, reforzando el concepto de la autonomía estratégica como norma constructivista.

Y finalmente la obra de Hall puede usarse para describir el proceso histórico de cómo la identidad de la India se ha redefinido desde ser un actor periférico hasta una potencia que proyecta su propio orden de valor, especialmente en el Sur Global.

Para entender el desafío económico utilizaremos la teoría de la dependencia/semiperiferia de Wallerstein que trata de explicar las limitaciones económicas de la autonomía estratégica (el dilema de la semiperiferia). Este enfoque, aunque tradicionalmente económico, es vital para limitar las conclusiones optimistas del Realismo (poder duro) y el Constructivismo (discurso). El Sistema-Mundo, según Wallerstein está dividido en centro, semiperiferia y periferia, con flujos de valor que benefician al centro. La semiperiferia es una posición intermedia que ejerce explotación sobre la periferia, pero es explotada por el centro. La economía-mundo capitalista es un tipo de sistema histórico único que sobrevivió lo suficiente para institucionalizar un modo de producción capitalista y expandirse para abarcar todo el globo. Su fuerza motriz es el impulso de la «incesante acumulación de capital» (Wallerstein, 2007: 232). Pero esta estructura ha funcionado efectivamente por unos 500 años. Sin embargo, «Ahora ha alcanzado los límites de esa eficacia» (Wallerstein, 2007:232). En este punto de bifurcación, las contradicciones internas ya no pueden ajustarse fácilmente, haciendo que el sistema transite hacia una estructura impredecible (Wallerstein, 2007: 243).

  1. Desarrollo: India: geopolítica de la autonomía estratégica entre el equilibrio de poder y la restricción estructural.

3.1 Autonomía estratégica interpretada por India.

Algunos hitos para entender la política exterior, que en pocos años se ha convertido en un actor estratégico para EE.UU., China y Rusia. Su independencia fue el 15 de agosto de 1947, en esta fecha, la India se separó del dominio colonial británico, marcando también la partición del subcontinente indio y la creación del estado de Pakistán. El 18 de mayo de 1974 India se convirtió en una potencia nuclear con su primera prueba atómica, esta prueba, llamada Smiling Buddha (Buda Sonriente), fue presentada por Nueva Delhi como una «Explosión Nuclear Pacífica» (PNE). Luego realizó una segunda serie de pruebas, la Operación Shakti, en 1998, tras la cual se declaró oficialmente como un estado con armas nucleares. Su población actual de la India es de aproximadamente más de 1.460 millones de habitantes (estimación de noviembre de 2025) y con estas cifras, la India ha superado a China y se ha consolidado como el país más poblado del mundo.

Desde mayo de 2014, bajo el enérgico liderazgo del primer ministro, Narendra Modi, la política exterior india está recibiendo un fuerte impulso. El objetivo explícito declarado es llevar a la India a la condición de potencia destacada (leading power) y no ser un mero poder equilibrador (balancing power). Es decir, “convertir la India de un simple actor importante en el orden global a uno con voluntad y capacidad para definir las prioridades del sistema internacional […] guiada por la ambición de estar entre quienes fijan las reglas (rule-maker) y no entre quienes deben conformarse con acatarlas (rule-taker)” (Pant, 2019:5).

En cuestiones de política exterior existen dos grandes consensos en Nueva Delhi: el primero, que la India debe ser un actor clave y protagonista del siglo XXI y el segundo, que el ascenso de China representa un desafío estratégico profundo. No obstante, no existe consenso sobre cómo alcanzar lo primero, ni sobre cómo abordar lo segundo. (de Pedro, 2022: 178).

Actualmente, India posee la quinta economía más grande del mundo (con un producto interno bruto [PIB] nominal de 3,95 billones de dólares), que creció un 8,2 % en el año fiscal 2023-2024. Se prevé que se convierta en la tercera economía más grande para 2030. En cuanto a la mitigación del cambio climático, India es un actor clave, dado su tamaño y crecimiento económico. Geopolíticamente, el hecho de que ahora hablemos del Indo-Pacífico, en lugar de Asia-Pacífico, es un indicador de la importancia estratégica de India. (Gaens, 2025:128).

En el ámbito militar, India destina el 2,9 % de su PIB a la defensa; cuenta con el cuarto ejército más poderoso del mundo, el tercer presupuesto de defensa más alto después de Estados Unidos y China, y el segundo ejército permanente más grande, con 1,5 millones de efectivos. India ha desplegado más de 50.000 soldados a lo largo de su frontera en disputa con China (la llamada Línea de Control Actual).

Finalmente, tras el alunizaje en 2023, se ha consolidado como una potencia espacial. Para personas como Jaishankar, Ministro de Relaciones Exteriores de la India, todo lo anterior significa que “el ascenso de la India es imparable y el país está ocupando su lugar en el mundo” (Economic Times 2023).

De las cinco primeras potencias mundiales en términos de PIB, tres son asiáticas — China, Japón e India—, sólo para mostrar plásticamente cómo la región indo-pacífica se consolida como la más importante en términos de volumen de negocio y la más estratégica en términos de potencial de expansión y atracción.

En estos momentos, es sin duda el actor global más sólido, cortejado y pretendido en todos los foros internacionales, y dentro de esta fase intersistémica de la nueva composición del orden mundial. Nueva Delhi ha construido una gran centralidad de acción. Por un lado, la tradicional postura diplomática de no alineación de la India —el analista Jagannath Panda la ha denominado “una diplomacia multialineada” (Panda, 2023)— con su pertenencia al grupo BRICS y, en particular, su histórica proximidad a Rusia.

De 1992 a 2021, Rusia ha suministrado el 65 % de las armas (de Vito, 2024: 5) compradas por India y esta relación consolidada ha continuado incluso después de la invasión de Ucrania.

Por otro lado, Nueva Delhi forma parte del llamado Quad (Quadrilateral Security Dialogue); una alianza estratégica informal entre Australia, Japón, India y Estados Unidos con el objetivo de contener el definido expansionismo chino en la región indo-pacífica.

La visión de futuro de la India es amplia y abarca, distintas eras. Por mencionar una de ellas, la primera es el “Amrit Kaal” (Era Dorada), término acuñado por Modi en 2021. Se refiere al periodo de 25 años hasta 2047, año en que la India celebra el centenario de su independencia. La visión estratégica y las ambiciones globales de la India están estrechamente ligadas al desarrollo de China, que celebra su centenario en 2049. El objetivo general de la India es alcanzar un “Viksit Bharat 2047”, es decir, una India desarrollada. El país aspira a convertirse en una economía de 30 billones de dólares para entonces, mejorando la calidad de vida de sus 1400 millones de habitantes y reduciendo la brecha entre las zonas rurales y urbanas. (Gaens, 2025:128).

3.2. Actores en la región.

Entender el entramado de los actores que tienen injerencia en el Indo Pacífico es importante para dar contexto a las tres variables de análisis del presente trabajo.

El Indo-Pacífico reemplaza o complementa el concepto de «Asia-Pacífico», y su surgimiento responde a dos propósitos geopolíticos principales:

  1. Inclusión de la India: La principal novedad es la inclusión del Océano Índico y, por extensión, de la India como un polo de poder central. Al ampliar el mapa a Occidente, se busca elevar el rol de la India como contrapeso a China y como un actor fundamental para asegurar la estabilidad en la región.
  2. Rivalidad sistémica: El concepto es una respuesta estratégica a la creciente influencia militar y económica de China en ambos océanos (a través de iniciativas como la Franja y la Ruta – BRI). Países como EE. UU., Japón, Australia e India utilizan el marco Indo-Pacífico para promover un orden basado en reglas, en oposición a la proyección de poder unilateral.

En esencia, el Indo-Pacífico es un teatro de competencia y cooperación donde se definirá la arquitectura de poder, las reglas comerciales y la seguridad marítima del siglo XXI. Un teatro donde todos los actores importan desde los poderes centrales, los poderes regionales e incluso los vecinos inmediatos, que describimos a continuación.

I. El eje estratégico Pakistán-China

La India enfrenta un persistente desafío de seguridad en Pakistán, pero su principal preocupación estratégica es China. Ambos desafíos convergen debido al sólido vínculo entre Beijing e Islamabad, que la diplomacia china ha descrito tradicionalmente con metáforas que resaltan su gran profundidad y altura. La expansión de la influencia china hacia el vecindario (incluido el Indo-Pacífico) y su política cada vez más asertiva son el principal motor del acercamiento de Nueva Delhi a Washington. No obstante, a pesar de que la India ve con buenos ojos la contención de Beijing, evita convertirse en el actor más visible o frontal en esta línea estratégica, por temor a asumir un coste excesivo. La tradicional defensa india de su “autonomía estratégica” y su predilección por un orden multipolar siguen vigentes. Estas preferencias justifican la cautela y las aparentes contradicciones en su diplomacia, visibles, por ejemplo, en sus lazos con Irán y Rusia, y su escasa voluntad de erigirse en promotora de la democracia fuera de su territorio (de Pedro, 2022:190).

II. El «Collar de Perlas» y la desconfianza ante el BRI

Adicionalmente, la expansión de Beijing en el vecindario indio, particularmente en el Indo-Pacífico, mediante el llamado “collar de perlas” —una red de puertos construidos o utilizados por China que podrían tener potencial uso militar o de inteligencia— genera particular inquietud en Nueva Delhi. Estos incluyen instalaciones como Hambantota (Sri Lanka); Chittagong y Mongla (Bangladés); y especialmente Gwadar (Pakistán).

Gwadar es una pieza fundamental del Corredor Económico China-Pakistán (CPEC), un proyecto estimado en $ 46.000 millones. El CPEC tiene como objetivo conectar este puerto de aguas profundas en el Mar Arábigo con la región de Xinjiang para el transporte de mercancías, gas y petróleo. Aunque Beijing insiste en la vocación estrictamente comercial de la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI), la India desconfía de sus repercusiones estratégicas. Desde la óptica de Nueva Delhi, el BRI podría “cerrar” potencialmente el acceso al espacio euroasiático y crear un entorno desequilibrado que beneficia claramente a China y a sus empresas estatales. Por ello, la India impulsó durante años el desarrollo del puerto iraní de Chabahar (a menos de 100 km de Gwadar) como una ruta terrestre alternativa hacia Asia Central y Afganistán. Sin embargo, debido a la menor capacidad financiera india, este proyecto no ha alcanzado un desarrollo significativo. La India rechazó formalmente adherirse al marco del BRI en noviembre de 2020 (de Pedro, 2022:193).

III. La importancia de la India en la estrategia de EE. UU.

La focalización de la Administración Trump en la contienda con China, junto con la promoción del Indo-Pacífico como concepto y principal escenario estratégico, impulsó un mayor acercamiento en la relación bilateral (de Pedro, 2022:198). Durante este periodo, el Departamento de Estado publicó en noviembre de 2019 el informe “A free and open Indo-Pacific. Advancing a shared visión”, (US Department of State, 2019) y, en junio del mismo año, el Departamento de Defensa presentó su “Indo-Pacific Strategy Report” (US Department of Defense, 2019). La India ocupa un lugar de gran relevancia en ambos documentos. El texto del Departamento de Estado declara explícitamente que una “asociación [partnership] fuerte es vital para la visión del Indopacífico de EE. UU.”. Por su parte, el informe del Departamento de Defensa busca hacer operativo el acuerdo de junio de 2016, que elevó a la India a la categoría de “gran socio en Defensa” (major Defense partner), un estatus singular diseñado para equiparar la asociación al nivel que EE. UU. mantiene con sus aliados más cercanos (de Pedro, 2022:198).

IV. El QUAD y la cautela normativa

Como consecuencia directa del QUAD, Nueva Delhi “ha emergido como una prioridad bipartita en la política exterior de Australia [..] la visión predominante es que la India es un aliado geopolítico natural” (Wesley, 2021). Esto culminó con la firma de un acuerdo de asociación estratégica integral entre Australia y la India en junio de 2020 (de Pedro, 2022:202). No obstante, la India se siente incómoda con la noción de una «alianza de democracias», aunque participe en el denominado D10 (Democracy 10). El motivo de la cautela india radica en que su identidad poscolonial o de Sur Global y su estricta concepción de la soberanía -a la que algunos denominan “sovereignty hawk” (Schaffer, 2026:62)- tienen más peso que la promoción democrática internacional.

V. Rusia y AUKUS: cobertura estratégica (Hedging)

La India no ha abandonado sus esfuerzos por moldear el entorno estratégico. En julio de 2021, el ministro de exteriores indio, S. Jaishankar, instó a Rusia a una participación más dinámica en el Indo-Pacífico, impulsando la apertura de una ruta marítima que conecte Chennai con Vladivostok. Desde la óptica de Nueva Delhi, la separación de Rusia de Europa y EE. UU. es perjudicial, ya que empuja a Moscú “en los brazos de China”. Esto también justifica el alineamiento tácito de Nueva Delhi con Moscú respecto a la invasión rusa de Ucrania.

La creación del pacto AUKUS generó diversas reacciones. Si bien la intención explícita de disuadir a China resulta beneficiosa para la India, al ampliar sus opciones y capacidad negociadora frente a Pekín, y abre una oportunidad para estrechar la colaboración estratégica con Francia, la respuesta oficial india mantuvo una línea de «calculada ambigüedad». El secretario de Asuntos Exteriores, Vardhan Singh, afirmó que el pacto «no era relevante para el Quad, ni tendría ningún impacto en su funcionamiento». De hecho, AUKUS facilita la agenda del QUAD al reducir la presión para que este adopte un tono abiertamente anti-China. No obstante, la percepción de que Francia (miembro de la OTAN) fue ignorada ha reavivado las dudas en Nueva Delhi sobre la confiabilidad de EE. UU. como socio de seguridad, reforzando la convicción india de la necesidad de diversificar su cooperación en defensa. Además, existe un temor entre los estrategas indios de que el pacto conduzca a una “acumulación de submarinos de ataque nuclear en la zona oriental del océano Índico, erosionando la preeminencia regional de la India”. (Singh, 2021).

VI. Constreñimientos estructurales en la relación India-EE. UU.

La relación bilateral entre la India y EE. UU. continuará constreñida por lo que Ashley Tellis denomina “constreñimientos estructurales” (Tellis, 2015: 490), que incluyen: percepciones divergentes sobre el entorno estratégico (worldviews), prioridades nacionales no siempre coincidentes y las asimetrías de poder. A esto se suman las recurrentes frustraciones generadas por el exceso de expectativas mutuas. Blackwill y Tellis sugieren que Washington debe evaluar el éxito de la relación “no por lo que la India hace por EE. UU., sino por lo que la India hace por sí misma”. (Blackwill y Tellis, 2019). Esto implica continuar apostando por un “altruismo estratégico” con el objetivo de lograr un “equilibrio de poder en Asia que favorezca la libertad”. (de Pedro, 2022:206).

VII. Vecindario inmediato a la India.

La inclusión de los países menores, vecinos inmediatos y actores clave de la ASEAN es fundamental para comprender la naturaleza de la autonomía estratégica de la India. Estos estados no solo definen su seguridad territorial, sino que también son el lienzo donde se pinta la política india de «Neighborhood First» y «Act East» (Política de Primero el Vecindario y Actuar hacia el Este).

  1. El vecindario inmediato y la proximidad terrestre (Neighborhood First)

La estabilidad de la India está inherentemente ligada a la seguridad y el desarrollo de sus vecinos. La creciente influencia de China en estos países intensifica la ansiedad de Nueva Delhi:

  • Nepal y Bután (Estados tapón del norte):

Tradicionalmente, han funcionado como «estados tapón» (buffer states) a lo largo de la disputada frontera del Himalaya con China. El control y la alineación de Nepal son vitales para la seguridad de la llanura indo-gangética. La inversión china en infraestructura y la penetración política en Nepal son una fuente constante de tensión, ya que la India históricamente ha considerado a Nepal dentro de su esfera de influencia

  • Myanmar (Puerta terrestre al sudeste asiático):

La importancia logística y de seguridad de Myanmar radica que es la puerta terrestre de la India hacia el Sudeste Asiático y un elemento clave de la política «Act East». Es el punto de partida de proyectos esenciales de conectividad como el Proyecto de Tránsito Multimodal Kaladan, que busca enlazar el puerto de Sittwe con el noreste de la India. Además, la porosa frontera es crucial para la seguridad interna, ya que el conflicto político y militar en Myanmar puede desestabilizar a los estados fronterizos indios.

  • Afganistán (Acceso a Eurasia):

La India invirtió significativamente en Afganistán para contrarrestar la influencia paquistaní y asegurar una ruta terrestre potencial hacia los mercados de Asia Central (complementando el puerto de Chabahar). La actual inestabilidad y el dominio de grupos alineados con Pakistán frustran las ambiciones de conectividad de la India y representan un grave riesgo de seguridad en la región.

  1. El Sudeste Asiático y la proyección de liderazgo (Act East)

La política «Act East» busca asegurar que la India sea percibida como un contrapeso y un socio fiable en el Indo-Pacífico, fortaleciendo la centralidad de la ASEAN.

  • Indonesia (Socio marítimo indispensable):

Indonesia es la nación archipiélaga más grande y un actor principal del Sur Global con una identidad no alineada, compatible con la India. Controla cuellos de botella marítimos fundamentales como el Estrecho de Malaca (junto con otros países). Es un socio vital para la seguridad marítima y la promoción del concepto de un Indo-Pacífico libre y abierto.

  • Camboya (Fortalecimiento de la ASEAN):

Fortalecer las relaciones con miembros más pequeños de la ASEAN, como Camboya, Laos y Vietnam, permite a la India influir en las decisiones del bloque y mitigar la influencia desproporcionada que China intenta ejercer sobre estos estados; esto refuerza el discurso multipolar de la India.

  1. Taiwan (El factor tecnológico y la diversificación)

Si bien la India mantiene una postura cautelosa debido a su relación con Beijing, la relación con Taiwán se vuelve cada vez más importante por su papel líder en la fabricación de semiconductores. La cooperación tecnológica discreta y las inversiones son cruciales para que la India pueda diversificar su dependencia tecnológica de China y Occidente, un paso fundamental para su autonomía económica.

Consideramos importante estos últimos puntos, porque más allá de hablar de autonomía estratégica debemos hablar de multi-alineamiento que se observa con los grandes poderes, pero es más palpable con los países menores; esta actividad diplomática tiene dos objetivos, el primero impedir que estos estados caigan bajo la influencia de China, lo que limitaría las opciones estratégicas de la India y pondría en riesgo sus fronteras terrestres y marítimas y el segundo objetivo es reforzar la identidad al actuar como un líder regional que ofrece alternativas de desarrollo y seguridad. La India consolida su identidad como potencia del Sur Global, dando legitimidad a su discurso de autonomía y multipolaridad.

  1. Análisis de las variables dependientes: desafíos militares, identidad global y restricciones de la semiperiferia.

El análisis del punto anterior nos permite vislumbrar un triángulo donde la política exterior India caracterizada por la fricción entre los desafíos militares (Waltz), identidad global (Wendt) y restricciones de la semiperiferia (Wallerstein); que hemos considerado como las variables dependientes para arribar a las conclusiones de la política exterior India.

4.1 Desafíos militares.

La política exterior de la India de autonomía estratégica puede interpretarse como una estrategia de «balancing» (equilibrio de poder) contra China, el actor más poderoso en el subsistema asiático. Ello implica que la India debe aumentar sus capacidades militares y desarrollar alianzas como el QUAD para evitar que la asimetría militar con China ponga en peligro su existencia y su esfera de influencia en el Índico. Aplicando el neorrelismo estructural defensivo de Waltz sostiene que el miedo a la dependencia lleva a los estados a imitar las prácticas de sus rivales y a equilibrar el poder para preservar su autonomía. La disuasión nuclear india es la máxima expresión de esta necesidad de autoayuda en la anarquía; pero manteniendo la ambigüedad con respecto a la contención explícita de China y sin cerrar las puertas a la relación con países como Rusia o Irán, enfrentados a su vez con Washington.

Pero India ha tomado otras decisiones importantes en su política de defensa, de centrarse antiguamente a la defensa terrestre en relación con sus problemáticos vecinos inmediatos a una más de carácter marítima a elevar la importancia del espacio Indo-Pacífico.

Además, cabe mencionar el desarrollo de una base aérea en la isla Nicobar que, junto con las Andamán, permiten a la India controlar la salida occidental del estratégico estrecho de Malaca y, aspirar, a dominar el golfo de Bengala como sucedía en tiempos británicos. Asimismo, Nueva Delhi ha alcanzado acuerdos de vigilancia y patrulla de sus aguas con las islas Seychelles e Isla Mauricio y de uso y acceso a la gran base naval que tiene Francia en La Reunión y multiplica las opciones de proyección india en la zona oeste del Índico, donde además está construyendo toda una infraestructura de radares. (de Pedro, 2022: 201).

4.2.  Identidad global.

Para esta variable dependiente utilizamos las aproximaciones de Wendt (1999); Hall (2012) y Acharya (2014).

El marco teórico constructivista para comprender la política exterior de la India se basa en la premisa fundacional de Alexander Wendt (1999) de que las estructuras de la política internacional son sociales, y no solo materiales, y que los intereses de un Estado están inherentemente vinculados a su identidad construida. Esta identidad, tal como la describe Ian Hall (2012), ha experimentado una profunda redefinición histórica: pasó de ser un actor en la periferia postcolonial, cuya identidad se definía por el principio de la No-Alineación, a una Potencia Global que busca activamente moldear las normas regionales y globales. Este recorrido identitario culmina en la internalización de la autonomía estratégica como la norma definitoria de su ser. De acuerdo con Amitav Acharya (2014), la autonomía estratégica en el contexto indio es más que una simple estrategia de realpolitik; es la manifestación de una identidad híbrida o «multiplex» que le permite a la India navegar la multipolaridad y presentarse como la democracia líder del Sur Global. Esta construcción identitaria legitima su capacidad para participar simultáneamente en coaliciones impulsadas por Occidente (como el QUAD) y en plataformas que buscan reformar el orden global (como BRICS+), asegurando que su política exterior sea percibida tanto por sus aliados como por sus rivales como una elección soberana, coherente con su historia fundacional.

4.3. Restricciones de la semiperiferia.

Es imposible entender la posición de India si analizar la tercera parte referida al desarrollo y para ello es conveniente utilizar la teoría de Wallerstein que nos permita recorrer el camino desde el no-alineamiento al multi-alineamiento

Históricamente, la política exterior de la India fue definida por el No-Alineamiento (Non-Alignment), una doctrina nacida de la Conferencia de Bandung (1955) que buscaba asegurar una voz propia en las relaciones internacionales más allá de su peso económico o militar; sin embargo, esta estrategia demostró ser frágil ante crisis sistémicas. El fracaso más palpable se produjo durante la invasión china de 1962; la negativa de la India a comprometerse con acuerdos vinculantes con otras grandes potencias resultó en un abandono o asistencia limitada por parte de las potencias mundiales. Tras la crisis, la India se vio forzada a vincularse con la URSS, pagando el precio del alejamiento de Occidente.

A partir de esta experiencia histórica, la élite india desarrolló un compromiso fundamental con la autonomía estratégica; donde la idea central es que la estrategia de la India no debe estar diseñada para mantener la equidistancia, sino para evitar una dependencia excesiva —política, económica o militar— de cualquier gran potencia. Este compromiso refleja, a su vez, una serie de compromisos internos entre facciones de la élite con diferentes visiones sobre el futuro orden internacional (pro-EE. UU., pro-China, pro-Rusia).

El multi-alineamiento emerge no como un plan maestro rígido, sino como una estrategia adaptativa, un compromiso constante entre intereses y preferencias que buscan el desarrollo. Para la élite de política exterior, esta estrategia es el medio óptimo para alcanzar la prioridad nacional ineludible: el desarrollo económico de la India. El multi-alineamiento busca darle a la India acceso al capital y al know-how (conocimiento especializado) indispensables para mejorar la infraestructura y construir capacidad económica.

De esta manera, si el no-alineamiento buscaba influencia política a pesar de la debilidad material, el multi-alineamiento es una estrategia explícita para construir ese peso material a corto plazo, con el fin de ejercer influencia como una potencia convencional de peso a medio y largo plazo, especialmente para el año 2047 donde se concreta 100 años de su existencia.

La complejidad del multi-alineamiento es inseparable de la posición de la India en el Sistema-Mundo capitalista según la teoría de Wallerstein. La economía-mundo capitalista es un sistema único, estructurado por la incesante acumulación de capital, y dividido en Centro, Semiperiferia y Periferia. La India ocupa la posición de semiperiferia, un rol intermedio que le permite explotar a la periferia, pero que a su vez es explotado por el centro. Esta condición de semiperiferia explica y justifica los tres elementos interconectados de la estrategia india, cuyo objetivo es maximizar las oportunidades de desarrollo mientras se minimiza el riesgo de un deterioro precipitado de las relaciones con una potencia importante y ello la ha materializado con tres acciones a saber:

  1. Membresía en organizaciones regionales y globales (ej. BRICS): Permiten a la élite política involucrarse en un diálogo regular con grandes potencias. Esto proporciona un medio para evaluar intenciones y construir confianza, evitando así aislamientos o movimientos bruscos en el sistema.
  2. Asociaciones estratégicas bilaterales: Proveen a la India de acceso real o potencial a mercados, financiación, tecnología, armas, inteligencia y otros bienes que no posee actualmente con la calidad y cantidad deseadas.
  3. Cobertura normativa (Normative Hedging): Este pilar permite a la India evitar ofender innecesariamente a las grandes potencias con fuertes preferencias normativas. Le permite presentarse como un «estado oscilante» (swing state), abierto a la persuasión y la inducción, capitalizando su identidad de Sur Global para evitar comprometerse con agendas definitivas (como las de derechos humanos o democracia), un reflejo de la falta de consenso interno en la élite india.

Aunque el multi-alineamiento es la estrategia preferida por sus ventajas, enfrenta riesgos en un orden internacional en rápido cambio, provocado por el declive relativo de EE. UU. y Europa, y el ascenso de China.

Existe el peligro de que, al igual que sucedió con el no-alineamiento en el pasado, el multi-alineamiento sea interpretado por los socios como una señal de falta de compromiso con intereses e ideas que otros desean defender. El desafío del gobierno de Modi será contrarrestar estas percepciones negativas entre sus muchos socios para asegurar que la India siga siendo vista como un jugador esencial y no como una «potencia ambigua».

La esfera geopolítica ha permeado la dinámica económica; en la actualidad, la mayoría de los riesgos económicos poseen una naturaleza geopolítica, lo que dificulta considerablemente su predicción. Dentro de un entorno caracterizado por la creciente polarización y la disminución de la cooperación internacional, el modelo de globalización está siendo reexaminado.

Las decisiones económicas ya no consideran únicamente la rentabilidad, sino que también evalúan el peligro de disrupción de las cadenas de valor o el riesgo inherente a una excesiva dependencia de competidores estratégicos. Este escenario ha impulsado a los estados a desarrollar nuevos paradigmas conceptuales, como la seguridad nacional, la seguridad económica y la autonomía estratégica. Como resultado de esta tendencia, la dicotomía tradicional entre el librecambio y el proteccionismo se ha vuelto más ambigua y menos relevante (Feás, 2024: 77).

  1. Conclusiones.

La autonomía estratégica es un principio central y constante en la política exterior de la India, y explica cómo sus alianzas (pasadas y presentes) son herramientas para alcanzar ese fin, especialmente frente al ascenso de China; en definitiva, India no es conquistar terreno sino ocupar un lugar entre aquellos que hacen la reglas y evitar al mismo tiempo todo aquello que limite su autonomía.

Esta meta se traduce en una participación activa en múltiples foros, que varían según el contexto geopolítico dominante. Así por ejemplo en la era unipolar (post Guerra Fía) la India impulso el BRIC como una estrategia frente a la hegemonía estadounidense y en la actualidad (frente al ascenso chino) forma parte del QUAD para limitar un Asia unipolar dominada por China.

Esta postura persistente de cobertura estratégica (hedging) se interpreta a través de diversas acciones diplomáticas que buscan equilibrar fuerzas sin comprometerse totalmente con ninguna de ellas. Ejemplos de esta ambivalencia calculada son la respuesta medida de la India al acuerdo trilateral de defensa AUKUS (Australia, EE. UU. y el Reino Unido); la insistencia de Nueva Delhi en mantener y profundizar los lazos con Rusia y finalmente su interés en acceder a organizaciones de seguridad regional lideradas por China y Rusia, como la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS).

En esencia, la participación de la India en diversos bloques (sean estos BRICS, OCS o QUAD) es una manifestación directa de su esfuerzo por maximizar su autonomía y su capacidad de elección en el escenario global.

El análisis confirma la tesis central del trabajo: la India se posiciona como un «estado pivote» que opera en un «equilibrio inestable» dentro del Indo-Pacífico, un escenario geopolítico que ha redefinido sus imperativos de seguridad. Su política exterior de «autonomía estratégica» es el mecanismo que le permite gestionar simultáneamente un complejo triángulo de fricción: la presión de la anarquía sistémica (Realismo/Waltz), la necesidad de moldear su identidad global (Constructivismo/Wendt) y la restricción impuesta por su posición en la economía-mundo (Semiperiferia/Wallerstein).

Desde la óptica del realismo estructural (Waltz), la adopción del concepto Indo-Pacífico obliga a la India a reorientar su estrategia de hard power más allá de la rivalidad terrestre tradicional, atendiendo dos frentes interconectados, por un lado, el marítimo y por el otro, la gestión de la proliferación geoeconómica.

Comenzando por el marítimo, existe el doble desafío nuclear que obliga a una estrategia en el Indo-Pacífico de superioridad naval en el Índico para proyectar influencia hacia el Pacífico, esto responde al desafío de la convergencia Pakistán-China en el Océano Índico a través de proyectos como el CPEC y Gwadar.

El otro frente es la gestión de proliferación geoeconómica, dado que al establecer el espacio Indo-Pacífico extiende la gestión del riesgo nuclear hasta el Golfo Pérsico. La India debe mitigar el riesgo de proliferación nuclear en el Golfo (vinculado históricamente a Pakistán y la «opción» de Arabia Saudita) mediante anclajes geoeconómicos, como el Corredor IMEC. Este corredor, al generar dependencia económica con Occidente, la India, reduce la posibilidad de que los actores del Golfo desestabilicen el Mar Arábigo o se alineen completamente con China.

Desde la óptica del constructivismo, la política de multi-alineamiento de la India es la manifestación de su compromiso constructivista con la norma de la autonomía. Los tres elementos de esta política (membresías, asociaciones bilaterales y normative hedging) son herramientas para construir su identidad de «Líder del Sur Global» (Wendt/Acharya) permitiendo lograr dos objetivos. El primero evitar la unipolaridad asiática con la participación activa y calculada en agrupaciones divergentes como el QUAD (para limitar el peligro de un Asia unipolar dominada por China) y su insistencia en mantener lazos con el BRICS y Rusia (para mantener la multipolaridad), demuestran que la India utiliza estos foros para legitimar su voz y evitar la dependencia.

El segundo objetivo es la gestión de la ambigüedad mediante la cautela normativa y evitar un compromiso explícito con la «alianza de democracias» (D10), junto con la ambivalencia ante AUKUS, permiten a la India mantener su estatus de «estado oscilante» (swing state). Esta ambigüedad no es debilidad, sino una estrategia deliberada para maximizar sus opciones de negociación y su capacidad de elección en el sistema.

Finalmente, el modelo de Wallerstein proporciona la perspectiva esencial para limitar las conclusiones optimistas del hard power (Waltz) y el discurso (Wendt), desde dos ópticas diferentes pero complementarias. La primera referida al dilema de la capacidad por su posición de semiperiferia impone un techo a su autonomía. Esto se evidencia en la incapacidad financiera de la India para desarrollar proyectos de infraestructura clave como el puerto de Chabahar, un contrapeso al CPEC chino. La India no puede igualar las inversiones de Beijing, lo que la obliga a buscar el capital y el know-how de las potencias centrales (EE. UU., Japón) a través de los pilares del multi-alineamiento.

La segunda óptica que complementa la anterior, relacionada con el factor económico es que la autonomía estratégica es, por lo tanto, una autonomía restringida. Es una gestión de la dependencia que busca diversificarla, asegurando que la India obtenga los beneficios del centro sin caer en la explotación unilateral, pero sin poder escapar de la estructura jerárquica de la economía-mundo.

Esto análisis nos permite abordar nuestra pregunta de investigación que expresaba: ¿Cómo afecta la política exterior de «autonomía estratégica» de la India -evidenciada por su participación en eventos liderados por China y las implicaciones de seguridad generadas por el nuevo paraguas nuclear entre Pakistán y Arabia Saudita- a su posición como «estado de equilibrio» regional percibido por Estados Unidos?

La política exterior de «autonomía estratégica» de la India no la debilita, sino que reafirma y complejiza su posición como «estado de equilibrio» percibido por Estados Unidos. La participación de la India en foros liderados por China (como el interés en la OCS, lazos con Rusia) y el mantenimiento de su identidad del Sur Global, si bien generan frustración y malentendidos en Washington, refuerzan su valor como socio para EE. UU. Esta ambigüedad aumenta el costo de su alineamiento para EE. UU., obligando a Washington a practicar un «altruismo estratégico» y a evaluar el éxito de la relación por lo que la India hace por sí misma, no por lo que hace directamente por EE. UU.

Por otro lado, la gestión simultánea del nuevo paraguas nuclear Pakistán-Arabia Saudita mediante lazos diplomáticos y proyectos geoeconómicos (IMEC) es crucial para los intereses de EE. UU. La India está actuando como un gestor de la seguridad regional que Washington no puede sustituir, estabilizando la puerta occidental del Indo-Pacífico.

Con reflexión final podemos decir que la autonomía estratégica actúa como un «constreñimiento estructural” inevitable para la relación bilateral. La India no busca ser un aliado subordinado (bandwagoning), sino un poder destacable (leading power) cuya independencia estratégica es, paradójicamente, el activo más valioso que ofrece a Occidente en la contención de China. El «equilibrio» indio es, por lo tanto, la clave de la estabilidad regional y el activo geopolítico más codiciado por las grandes potencias en la redefinición del orden Indo-Pacífico.

  1. Referencias bibliográficas.

Acharya, A. (2014). The End of American World Order. Polity Press.

Blackwill, R. D. y Tellis, A. J. (2019). New Delhi Remains Washington’s Best Hope in Asia. En Foreign Affairs. Disponible en: https://www.foreignaffairs.com/ articles/india/2019-08-12/india-dividend 

Bekkevold, I. y Kalyanaraman, S. (2021) La política de las grandes potencias de la India: un marco para el análisis. Routledge. 2 Park Square, Milton Park, Abingdon, Oxon OX14 4RN

de Pedro, N. (2022). La India, potencia global en ciernes y clave del Indo-Pacífico. En Panorama Estratégico, págs. 175-206. Disponible en: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=8583930

de Vito, C. (2023). Los “Estados oscilantes”. La India y la “autonomía estratégica”. En Instituto Español de Estudios Estratégicos. (IEEE).  Disponible en:https://www.ieee.es/Galerias/fichero/BoletinesIEEE3/2024/BoletinIEEE33.pdf

Economic Times. (2023). “Rise of India is Unstoppable: EAM S Jaishankar.” The Economic Times, June 5. Disponible en: https://economictimes.indiatimes.com/news/india/rise-of-india-isunstoppable-eam-s-jaishankar/articleshow/100766651.cms?from=mdr

Envall, H.D.P. and Hall, I. (2016) Asian strategic partnerships: new practices and regional security governance. En Asian Politics and Policy, 8(1), pp. 87–105.

Feás. E. (2024). La geopolítica actual y la autonomía estratégica. El resurgir del conflicto librecambio-proteccionista.  En Revista ICE. Economía y Geopolítica en un mundo en conflicto. Abril-Mayo-Junio 2024. N.º 935

Gaens, B, y Ruohomäki, O. (2017). India’s Look East – Act East’ Policy: Hedging as a Foreign Policy Tool. En FIIA Briefing Paper No. 222, june.

Gaens, B (2025). India as a Pivotal State Shaping a Post-Western World: From Periphery to Centre. En Competing Visions for International Order: Challenges for a Shared Direction in an Age of Global Contestation. V Sinkkonen, V Laine y M Puranen (eds), Routledge Series on Global Order Studies, Routledge, London, pp. 119-131.

Goldman Sachs Research. (2022). “The Path to 2075 — Slower Global Growth, But Convergence Remains Intact”. Disponible en: https://www.goldmansachs.com/intelligence/pages/the-path-to-2075- slower-global-growth-but-convergence-remains-intact.html

Hall, I. (2012). India’s Engagement with the World: From Periphery to Global Power. Oxford University Press.

Hall, I. (2013) Tilting at windmills? The Indian debate over the responsibility to protect after UNSC resolution 1973. En Global Responsibility to Protect, 5(1), pp. 84–108

Hall, I. (2015a) Is a ‘Modi Doctrine’ emerging in Indian foreign policy? En Australian Journal of International Affairs, 69(3), pp. 247–252.

Hall, I. (2015b) Normative power India? En J. Gaskarth (Ed.), China, India and the Future of International Society. London: Rowman and Littlefield), pp. 89–104.

Hall, I. (2016). Multialignment and Indian Foreign Policy under Narendra Modi. In The Round Table. DOI: 10.1080/00358533.2016.1180760

Manners, I. (2002) Normative power Europe: a contradiction in terms? En Journal of Common Market Studies, 40, pp. 235–258.

Nadkarni, V. (2010) Strategic Partnerships in Asia: Balancing without Alliances. London and New York: Routledge.

Office of The Historian. (2025). Conferencia de Bandung (Conferencia Afroasiática), 1955. Disponible en: https://history-state-gov.translate.goog/milestones/1953-1960/bandung-conf?_x_tr_sl=en&_x_tr_tl=es&_x_tr_hl=es&_x_tr_pto=tc

Panda, J.  (2023). “Keeping Everyone Happy: India Balances Historical Ties with Russia with its National Interest”. Disponible en: https://www.ispionline.it/en/publication/keeping-everyone-happy-india-balanceshistorical-ties-with-russia-with-its-national-interest-11666

Pant, H. V. (2019). Introduction. En: Pant, H. V. y Taneja, K. (eds.). Looking Back, Looking Ahead: Foreign Policy in Transition Under Modi. ORF Special Report. 93, p. 5.  Disponible en: https://www.orfonline.org/wp-content/uploads/2019/07/ORF_SpecialReport_93_ ForeignPolicy-Modi_NEW25July.pdf 

Panda, A. (2013b) Why does India have so many ‘strategic partners’ and no allies? En  The Diplomat, 23 November, Disponible en: http://thediplomat.com/2013/11/why-does-india-have-so-many-strategic-partners-and-no-allies/

Prakash, A. (2013) Indian development discourse in a changing world, in N. Chadha Behera (Ed.), Political Science, Vol. 4: India Engages the World. New Delhi: ICSSR and Oxford University Press, pp. 197–233.

Schaffer, T. C. y Schaffer, H. B. (2016). India at the Global High Table. The Quest for Regional Primacy and Strategic Autonomy. HarperCollins.

Singh, A. (2021. India is not a bystander in the AUKUS saga. ORF. Disponible en. https://www.orfonline.org/research/india-is-not-a-bystander-in-the-aukus-saga/

Sweijs, T; Oosterveld, W; Knowles, E y Schellekens, M. (2014). ¿Por qué son tan cruciales los Estados pivote?: El papel de los Estados pivote en la seguridad regional y global. En Centro de Estudios Estratégicos de La Haya.

Tellis, A. J. (2015). US-India Relations. The Struggle for an Enduring Partnership. En: Malone, D. M., Mohan, R. C. y Raghavan, S. The Oxford Handbook of Indian Foreign Policy. Oxford University Press.

US Department of State. (2019). A Free and Open Indo-Pacific. Advancing a shared vision. Disponible en: https://www.state.gov/wp-content/uploads/2019/11/Free-andOpen-Indo-Pacific-4Nov2019.pdf

US Department of Defense. (2019). Indo-Pacific Strategy Report. Preparedness, Partnerships, and Promoting a Networked Region. US Department of Defense. Disponible en:  https://media.defense.gov/2019/Jul/01/2002152311/-1/-1/1/DEPARTMENT-OF-DEFENSE-INDO-PACIFIC-STRATEGY-REPORT-2019.PDF

Wallerstein, I. (2007) El moderno sistema-mundo y la evolución. En Antiguo Oriente, Volumen 5, 2007, pp. 231-242.

Wendt, A. (1999). Social Theory of International Politics. Cambridge University Press.

Wesley, M. (2021).  Modi operandi: why India is vital to our regional strategy. The Australian. Disponible en: https://www.theaustralian.com.au/inquirer/modi-operandi-why-india-is-vital-to-our-regional-strategy/news-story

Citas

[1] orcid.org/0009-0008-4396-6047

Buscar

Edición

Número 8

Diciembre de 2025

Número 7

Marzo de 2025

Número 6

15 de diciembre de 2024

Edición Especial 

Derecho Penal y Criminología

Alberto Pravia, Director

Número 5

15 de julio de 2024

Edición Especial

22 de febrero de 2024

Antártida Argentina:  120 años

de Presencia Ininterrumpida

Número 4

20 de diciembre de 2023

Número 3

15 de julio de 2023

Número 2

20 de diciembre de 2022

Número 1

15 de junio de 2022

Portada

Sobre la Revista

Capacitaciones Recomendadas

Diplomatura en

Derecho Antártico, Gestión y

Logística Antártica Ambiental

AIDCA – Universidad de Morón

Dirección: Dr. Javier A. Crea y

GB (R) Edgar Calandín

Coordinación: Dra. María de

los Ángeles Berretino

Modalidad: Virtual

Publicaciones Recomendadas

Javier Alejandro Crea

María de los Ángeles

Berretino

Tratado de Derecho Antártico.

La gestión polar ambiental en

el marco de los Derechos

Humanos

Javier A. Crea

Mauricio H. Libster

Derecho Penal Ambiental.

El Acceso a la Justicia y la  

integración a los Objetivos del 

Desarollo

¿Te interesa recomendar la Revista Iberoamericana de Derecho, Cultura y Ambiente de AIDCA?

REVISTA IBEROAMERICANA DE DERECHO, CULTURA Y AMBIENTE
ASOCIACIÓN IBEROAMERICANA DE DERECHO, CULTURA Y AMBIENTE – AIDCA
Dirección: Paraná 264, Piso 2º, Oficinas 17 y 18. Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Argentina
Código Postal:C1017AAF
Teléfono: (5411) 60641160
E-mail: info@aidca.org
Website: www.aidca.org