Revista Iberoamericana de Derecho, Cultura y Ambiente

Revista Iberoamericana de Derecho, Cultura y Ambiente
RIDCA - Edición Nº9 - Derecho Gestión y Geopolítica del Atlántico Sur

Javier A. Crea y María de los Ángeles Berretino. Directores

Julio de 2026

Toponimia “Un encuentro inesperado”

Autor. Oscar Alfredo Acosta. Argentina

Por Oscar Alfredo Acosta[1]

“Un encuentro inesperado” es un relato de la reunión ocurrida en la Base General Belgrano en la Antártida entre el General de División (EA) HERNAN PUJATO y el Capitán de Navio (U.S. Navy) FINN RONNE. El histórico encuentro entre el militar argentino y el estadounidense, ambos exploradores, sucedió durante el verano de 1955 en la base argentina en la Barrera de Hielos FILCHNER. El artículo de reflexión destaca como, en un contexto de exploración y presencia argentina en la Antártida, ambos intercambiaron experiencias, conocimientos científicos, opiniones sobre la vida en el continente blanco, además, de adelantar los descubrimientos efectuados por la Expedición Polar Argentina. El encuentro simbolizó un momento de respeto mutuo entre 2 expedicionarios con vasta experiencia antártica para sus países, pese a que cada una respondía a los intereses nacionales de su época. El articulo pone en valor La Expedición Polar Argentina con sus descubrimientos y la relevancia histórica del encuentro para el resarcimiento de la figura de PUJATO y los hallazgos geográficos realizados.

Como mencioné en la Revista Iberoamericana de Derecho, Cultura y Ambiente Edición Nº 4 – diciembre 2024 en la Primera Parte de “EL AMBIENTE GEOGRÁFICO ANTÁRTICO” el concepto de “Antártida Profunda”, ha respondido principalmente al criterio de ocupación territorial efectiva y de apoyo a la actividad científico-técnica del país, pero, además, en el concepto de penetrar en la profundidad al sur del Círculo Polar Antártico y de realizar exploraciones en los espacios continentales.

Esta visión fue planteada por el entonces Teniente Coronel HERNAN PUJATO “… en la necesidad que tenía el país de conocer a fondo el Territorio Antártico Argentino en la parte continental, estableciendo Bases operativas, con personal entrenado y medios apropiados -terrestres y aéreos-, para incursionar a todo lo largo y ancho del amplio sector polar argentino”.

Es menester aclarar que próximamente actualizaré y desarrollaré topónimos de interés. Habiendo realizado esta aclaración, existió un hecho no muy difundido y de gran trascendencia en la exploración antártica.

HACIA LA PROFUNDIDAD DE LA ANTARTIDA

Ver Imagen 1

Imagen 1: de Izquierda a Derecha Suboficial Ayudante (FAA) MOLINARI, General de Brigada (EA) PUJATO, Suboficial Ayudante (FAA) OBERMEIER y Sargento (EA) MUÑOZ.

El 6 de diciembre de 1954, mediante el decreto Nro 20.602 del Poder Ejecutivo Nacional, el presidente Juan Domingo Perón, encomendó a la Secretaria de Defensa Nacional por el Instituto Antártico Argentino “Coronel HERNAN PUJATO” “… la organización y realización de una expedición de exploración e investigación científica, penetrando el Mar de Weddell, y tratar de establecer una base polar que se denominará “General Belgrano”. Ese decreto nombraba como comandante de la empresa al general de Brigada Hernán Pujato y establecía que fuera integrada por personal militar voluntario.

El General no era un hombre improvisado, desde muy joven se planteó objetivos que conquistó con esfuerzo, preparación y dedicación enfrentando opiniones opuestas inclusive de su propia familia como lo relata SUSANA RIGOZ con el asesoramiento de la querida BEATRIZ NOBILE en su hermoso libro “EL CONQUISTADOR DEL DESIERTO BLANCO HERNAN PUJATO”.

Continuando con el desafío y para cumplir con la misión impuesta, se emplearon DOS (2) aviones adaptados para tal desafío. El primero de ellos llevado por el Rompehielos ARA General San Martin que zarpó de Puerto Nuevo (Bs As) el 20 de diciembre de 1954 transportando a la Expedición Polar Argentina al mando de su jefe el General PUJATO como se mencionó anteriormente y toda la carga para la instalación de una base científica,

El 1 de enero de 1955 el rompehielos recala en la barrera de hielos Filchner en el mar de Weddell a los 77´Lat S y 38°48´Long O, estableciendo un nuevo récord mundial por la latitud austral más alta jamás alcanzada por un barco, desde ese lugar el general realiza reconocimientos en helicóptero Sikorsky S-55 de la Armada Argentina eligiendo un lugar sobre hielo a 5 km al sur de donde se encontraba el buque, a cuyo lugar se transporta toda la carga. La avioneta Cessna 180U-17A, matrícula AE-205, denominada posteriormente «Alita de Cuero» es armada en proximidad al ARA San Martin. La segunda aeronave llegaría un año más tarde el 4 de enero de 1956 un DHC-2 Beaver con matricula IAA-101.

La instalación la más austral del planeta al momento fue inaugurada el 18 de enero de 1955 con el nombre Base de Ejercito General Belgrano a los 78°03´Lat S y 39°Long O a 1.300 km del Polo Sur y a 4.900 Km de Buenos Aires, es importante remarcar que dicha base se instaló en la barrera de hielos, sin suelo firme debajo, y debido al rápido deterioro de la barrera de hielo sobre la que se asentaba, nuevas grietas y fisuras, a menudo ocultas y que ponían en peligro al personal y al material en servicio fue desactivada en 1979.

El 9 de enero de 1955, una vez armada la avioneta Cessna, se realiza el primer vuelo. El primero en todos aquellos que se realizaron conjuntamente con el Beeaver en el verano siguiente efectuando los primeros descubrimientos de montañas, glaciares y otros accidentes geográficos denominados con topónimos propios “…dejándose depositado en cada nuevo lugar o accidente geográfico descubierto, atado junto a un jalón de caña tacuara con el estandarte argentino al tope, un cilindro de metal con tapa roscada, cuyo interior contenía la constancia de la imposición del nombre, y el correspondiente Testimonio de Soberanía, firmado por el Presidente de la República y el Ministro de Relaciones Exteriores y Culto”, como lo menciona el Coronel (R) Quevedo Paiva en su exquisito libro “Medio siglo del Ejercitio Argentino en nuestra Antartida” que actualizaré en otro aporte, pero que cabe mencionar algunos de ellos:

Planicie San Lorenzo cuyo nombre es evocativo del Combate de San Lorenzo del 3 de febrero de 1813.

Montañas Rufino que recuerda la ciudad de Rufino, lugar de nacimiento del Suboficial Muñoz, quien las avistara piloteando el Beaver.

Cordillera Los Menucos que rememora el lugar de nacimiento en la Provincia de Río Negro, del Suboficial Obermeier.

Macizo Santa designado en honor de la venerada Santa, de la cual Pujato, que lo divisa, era ferviente devoto.

Cordillera Diamante que recuerda a la ciudad natal de su descubridor, General Pujato.

Pico Santa Fe cuya designación se relaciona con la Provincia de Santa Fe, de la cual es oriundo el Suboficial Muñoz.

Pico Buenos Aires evoca la Ciudad de Buenos Aires, donde naciera el Suboficial Molinari.

Aeródromo Ceferino Namuncurá, altiplanicie de hielo de 1.200 m de longitud, donde operaron frecuentemente las aeronaves argentinas y, donde precisamente quedó como jalón nacional el avión Cessna 180 del Instituto Antártico Argentino, precipitado a tierra por un desperfecto mecánico, -formación de hielo en el carburador-, el 28 de noviembre de 1956, cuando piloteado por Pujato en compañía de Molinari, la aeronave entró en pérdida cerca del suelo y se estrelló violentamente resultando totalmente destrozado y su tripulación ilesa gracias a Dios. Luego el Beaver les auxilio, pero fue el golpe decisivo para abandonar la idea de llegar al Polo Sur, ya que el General juzgó muy riesgoso intentarlo con un solo avión y así renunciando con dolor, pero con integridad moral, tras cantar el Himno Nacional Argentino y rezar un Padrenuestro de frente al Polo dijo: “Otros retomarán la posta que hoy nos vemos obligados a ceder”. El nombre impuesto honra al hoy Venerable de la Iglesia Católica, el indígena patagónico así llamado, a quien casualmente el 22 de octubre Pujato, lo había declarado Protector de los Vuelos.

EL encuentro inesperado

Ver Imagen 2

Imagen 2: de Izquierda a Derecha Capitán de Navío (EE.UU) Finn RONNE con un cajón de naranjas en sus manos, General de Brigada (EA) PUJATO y el Doctor (Médico) Felix Arturo OLMEDO DIAZ haciendo de traductor.

Finalizando el año 1955 ocurrió el hecho que nos convoca en esta publicación y así lo transcribo del libro anteriormente mencionado del Coronel QUEVEDO PAIVA “El 31 de diciembre, tuvieron una grata doble simpática visita, cuando en un helicóptero de los EE UU arriban en visita de cortesía, primero el Comandante del Grupo III de la Fuerza de Tarea Nº 43, Capitán de Navío Edwin Mac Donald, quien en el canal frente a la Base, pasaba con el Rompehielos Staten Island y el transporte Wyandot, en busca de un lugar para instalar la Base Ellsworth. Seguidamente llegó el Capitán de Navío (Res) Finn Ronne, recordado explorador anterior de las inmediaciones y que ahora volvía para desempeñarse como Jefe de la Base prevista erigir; traía una caja de naranjas frescas para la dotación y tras saludar a todos, se quedó largo rato conversando con Pujato, quien le refirió los descubrimientos hechos y le mostró los gráficos con las respectivas ubicaciones y coordenadas, manifestando Ronne su gran interés por ello; convirtiéndose a partir de ese momento, este señor marino norteamericano, en uno de los mejores testigos de estos hallazgos argentinos, de los cuales repetidamente se ocupa con posterioridad, en su libro Antarctic Command (Ed The Bobbs-Merrill Company Inc-New York, 1961, Pág 31, 93, 193, 262 y mapa contratapa anterior interna)”.

Un dato interesante la Ellsworth Station fue construida por personal de la Armada de los Estados Unidos bajo el mando del Capitán Finn Ronne, en proximidad de la Base General Belgrano e inaugurada el 11 de febrero de 1957. Como el Año Geofísico Internacional debía finalizar el 31 de diciembre de 1958, el Gobierno de los Estados Unidos cedió los edificios e instalaciones de la Base Ellsworth con todas las provisiones y alimentos existentes en ella al Gobierno argentino. Un decreto del 17 de septiembre de 1958 designó al Instituto Antártico Argentino para operar la base Ellsworth. El Instituto Antártico Argentino logró tomar posesión de la Base el 17 de enero de 1959, siendo su primer jefe argentino Teniente de Navío Jorge Suárez, acompañado por una dotación de 25 hombres civiles y militares.

El relato de Finn Ronne

El capitán Finn Ronne nos ha dejado una impresión de la época en que conoció los fundadores de la Base General Belgrano.

Cuándo en oportunidad de iniciarse los trabajos del Año Geofísico Internacional Ronne llegó al mar de Weddel y utilizó un helicóptero para reconocer el borde de la Barrera, nos cuenta que visitó la Base Argentina de la cual nadie tenía idea de su existencia en la región: “… se desayunaban cuando descendimos. Con nuestros atuendos encapuchados para sobrevivir al frío, debimos parecerles gente de otro planeta, en especial porque éramos los primeros extraños que habían visto en más de un año”

“Cuando aterrizó mi helicóptero no veo ningún edificio, solo un pequeño avión Beaver, una maroma con perros polares, cuatro tractores con oruga y torre de radio. De pronto surgió un hombre con los brazos abiertos para recibirme y hablando en español. Era el jefe, el General Hernán Pujato, pronto aparecieron otros dos no sé de dónde. El médico argentino doctor Olmedo Díaz, que hablaba bien inglés, actuó como intérprete. El general abrió la marcha hacia una especie de claraboya que había en el hielo. Por ella descendimos unos 5 metros hasta llegar a un vestíbulo, un túnel conducía a las viviendas en lo profundo de la barrera de hielo. Aparentemente el túnel era más alto, pero el peso de la nieve le había hecho perder altura. La luz llegaba desde lo alto por una pequeña abertura. A un lado estaba la cocina y cerca la estación de radio, la bodega y demás dependencias.

Todos parecían tener buena salud y se los veía optimistas. Después de explorar hacia el sur con vehículos, trineo y aviones, habían estado trabajando en meteorología, geofísica y glaciología. Entre sus descubrimientos figuraba el de un glaciar de 200 km de largo y el de las cadenas montañosas parecidas a los Alpes.

Nuestra visita de media hora apareció pocos segundos. Estaban esperando la llegada del barco de relevo y le dejé una carta para mi esposa que ellos harían llegar antes de mi regreso… con un abrazo de despedida el general me estampó en una postal el sello de correos de su base y me dio algunas fotografías. Mientras ascendíamos, el pequeño grupo de ocho hombres nos despedían con las manos en alto, desafiando el frío”

La vista argentina

Así lo recuerda aquel episodio el Sargento Mecánico de Avión Julio Muñoz. Texto extraído del libro de RIGOZ.

“Estábamos en la casa y sentimos el ruido de un helicóptero. Cuando salimos ya la máquina había aterrizado y, en ese momento, bajaba Finn Ronne Comandante Antártico de la Marina de los Estados Unidos. Era un hombre de mucho prestigio. Había llegado con un rompehielos a la Base Ellsworth que estaba en nuestra zona. Bajó del helicóptero con un cajón de naranja, ¡un cajón de naranjas! ¡aquello nos pareció un obsequio fantástico! nos sacamos varias fotos con él y el General lo invitó a comer.

Pujato le entregó al norteamericano Finn Ronne, Capitán de Navío, la guía de todos los vuelos que ya habíamos hecho nosotros: eran vuelos de penetración que nadie había realizado hasta entonces, porque nunca nadie había andado por allí.

Desde Belgrano habíamos mandado un radio a Clarín con los datos más importantes y el diario publicó que habíamos descubierto una cordillera.

Aquella cordillera de 40 km de largo y 1800 metros de altura fue lo primero que descubrimos y me tocó a mí. Fue durante el segundo año de nuestra estadía, yo volaba en el Beaver y Pujato en el Cessna, como siempre, cuando la vi entonces lo llamé por radio y le dije:

¡General a la izquierda hay una montaña!

¡es suya! –  me contestó el general con voz calma. ¡usted la descubrió ponga el nombre que quiera!

Yo le puse Rufino que era mi pueblo. Más adelante descubrimos otra cordillera más grande que la primera y el la bautizó Diamante que era el nombre de su pueblo”

Estos relatos son auténticos y corroboran el encuentro entre dos pioneros antárticos y la entrega probatoria de los nuevos descubrimientos geográficos realizados por argentinos.

FINALMENTE

Ver Imagen 3

Imagen 3: En diferentes publicaciones cartográficas Ronne mantuvo los nombres impuestos por los argentinos (1957 a 1960).

En los años 1950, la U.S Navy organizó la Operación Deep Freeze para completar la cartografía de la Antártida y establecer centros de investigación científica. Ronne fue el director científico y militar que operaria en el mar de Weddell durante el Año Geofísico Internacional entre 1957 y 1958. En esa oportunidad realiza la cartografía que luego es presentada en 1968 el Comité Consultivo sobre Nomenclatura Antártica manteniendo algunos topónimos impuestos por la Expedición Polar Argentina. Muchos de los cuales sirvieron de sustento para que se incluyan como topónimos en el Comité Científico para la Investigación Antártica (en inglés: Scientific Committee on Antarctic Research o SCAR).

Es sumamente importante mencionar la hombría de bien del CN (EE. UU) Finn Ronne que no se atribuyó todos los descubrimientos y reconoció algunos al General Pujato. Debemos situarnos en esa época donde las ubicaciones geográficas realizadas en forma aéreas no eran precisas por ende se pudieron atribuir algunos descubrimientos al norteamericano cuando ya fueron hechos por el argentino, además, en ese momento histórico existía una competencia muy importante entre EE. UU y RU luego de la IIGM por atribuirse esos hallazgos en el Año Geofísico Internacional por ello prevalecía la rapidez en la publicación ante que la precisión del hallazgo.

NADIE ES PROFETA EN SU TIERRA

Ver Imagen 4

Imagen 4: General de División HERNAN PUJATO

El derrocamiento de Juan Domingo Perón el 16 de septiembre de 1955, a través de un golpe de Estado cívico-militar autodenominado «Revolución Libertadora» dio inicio a un período de proscripción, la censura y una intensa persecución política en el cual el General de División HERNAN PUJATO fue una víctima.

Cabe recordar que en esa oportunidad los integrantes de la Expedición Polar Argentina aún se encontraban en la Base General Belgrano y los medios de comunicación eran rústicos y las noticias de los hechos que ocurrían en el continente americano eran escasas, aun así, la dotación continuaba con su trabajo magnánimo, en el convencimiento que la Patria lo imponía y era un deber supremo.

No es motivo de esta publicación contar los actos de la afrenta y agravio que sufrió el general, pero entre ellos el cajonear el informe pormenorizado con los importantes descubrimientos realizados y que acrecentaban los derechos de Soberanía Argentina en el sector, quedando ocultos y sin difusión.

El general, con su dotación con mucha pena y sin gloria reconocida, regresó a Buenos Aires, luego de 2 años y 4 meses; no estuvo presente ninguna autoridad nacional para esperarlos.

Como lo detalla emotivamente el Coronel Quevedo Paiva “…Pero un día, después de dos décadas de ostracismo fue invitado a su Instituto Antártico Argentino, volvió a la Antártida con parte de su dotación inaugural a su Base de Ejército “General San Martín”, se lo reconoció por sus publicaciones nacionales y extranjeras reivindicando sus descubrimientos al sur del mar de Weddell, fue reconocido en Congreso de la Nación, se reimpuso justicieramente al Instituto Antártico Argentino con su nombre y con su grado de General de División … y volverá a la Antártida, en su último viaje terrenal para morar para siempre en sus cenizas, en su amada Base “General San Martín”, cumpliendo su más íntimo deseo, el día que Dios le llame…”

REFERENCIAS BIBLIOGRAFIAS

Britannica. (s.f.). Finn-Ronne. britannica. https://www.britannica.com

Fundación Marambio. (s.f.). Pujato. Marambio.aq https://www.marambio.aq

Quevedo Paiva, Adolfo E. (Ed) (2.001). MEDIO SIGLO DEL EJERCITO ARGENTINO EN NUESTRA ANTARTIDA 1951-2001. Editorial Dunken.

Quevedo Paiva, Adolfo E. (Ed) (2.012). HISTORIA DE LA ANTARTIDA. Editorial Argentinidad.

Rigoz, Susana. (Ed) (2.002). EL CONQUISTADOR DEL DESIERTO BLANCO HERNAN PUJATO. Editorial María Ghirlanda.

Notas

[1] Coronel Oscar Alfredo Acosta: Oficial de Estado Mayor del Ejército Argentino y Licenciado en Estrategia y Organización. Posee Aptitud Especial Antártica y Aptitud Especial de Instructor Antártico. Realizó tres campañas antárticas invernales, desempeñándose como jefe de la Base Antártica Belgrano II, segundo jefe de la Base Antártica Esperanza y jefe de la Base Antártica Carlini —ex Jubany—, además de participar en reiteradas campañas de verano. Integró en diversas oportunidades las Reuniones Consultivas del Tratado Antártico; fue jefe de Curso Antártico y director de la Escuela de Capacitación Antártica. Entre 2021 y 2023 se desempeñó como comandante del Componente Terrestre del Comando Conjunto Antártico. Fue distinguido por el Congreso de la Nación Argentina como “Expedicionario al Desierto Blanco” y, mediante Mensaje Militar DGP N.º 5020/D/23, fue designado director en la Dirección de Transporte del Ejército.

Imagen 1

De Izquierda a Derecha Suboficial Ayudante (FAA) MOLINARI, General de Brigada (EA) PUJATO, Suboficial Ayudante (FAA) OBERMEIER y Sargento (EA) MUÑOZ.

Imagen 2

De Izquierda a Derecha Capitán de Navío (EE.UU) Finn RONNE con un cajón de naranjas en sus manos, General de Brigada (EA) PUJATO y el Doctor (Médico) Felix Arturo OLMEDO DIAZ haciendo de traductor.

Imagen 3

En diferentes publicaciones cartográficas Ronne mantuvo los nombres impuestos por los argentinos (1957 a 1960).

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